¿Me hace libre el software libre?
copyright © 2001, Ernesto Hernández-Novich
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Este artículo apareció publicado por primera vez en la edición de abril de 2001 de PC World Venezuela | ver condiciones para su
reproducción
| Revision History |
| Revision 0.01 |
2001-06-20 |
Revised by: emhn |
| Primera Versión |
Si los programadores son capaces de leer, redistribuir y modificar el código fuente de determinado componente de software, éste
inevitablemente evoluciona. La comunidad lo mejora, lo adapta y le aplica correcciones. Y todo esto ocurre a una velocidad que es
alucinante comparada con la forma tradicional y lenta de desarrollar software comercial.
Se conoce como software de "Fuente Abierta" (Open Source) a todo aquel que incluye los programas ejecutables
y librerías, junto con los programas fuente que le componen. Típicamente se distribuye con una licencia que protege el derecho de autor
original y que extiende su cobertura a sus usuarios, asegurando que todos puedan reusar, estudiar, modificar y redistribuir dicho
código sin cargo adicional, con el compromiso y obligación de entregar el software bajo las mismas condiciones con las que fue
recibido: en libertad. La gratuidad del software no es para nada importante, el libre acceso y distribución a su código fuente es lo
realmente importante.
Muchas empresas comerciales creen que es suficiente con "abrir su código" para que su producto se convierta en Open Source cuando en
realidad eso es sólo un pequeño paso. Un verdadero producto Open Source es de distribución completamente libre, tenga o no propósito
comercial; en otras palabras, si el usuario quiere vender todo o parte del software, puede hacerlo, y si quiere regalarlo, pues también
puede hacerlo. Además el código fuente debe ser claro, completo, concreto y provenir de un tronco común bien definido, siendo
accesorias las modificaciones; después de todo, de nada sirve recibir un código fuente malo, incompleto y dependiente de componentes no
libres. Adicionalmente, debe permitir trabajos derivados y que estos hereden la licencia original, y con "permitir" se entiende a
cualquiera, porque no puede discriminar grupos de personas ni tipos de negocio.
Finalmente, la licencia bajo la cual se otorga el software debe ser distribuida, heredada, independiente de otros productos y no
puede imponer restricciones de uso ni condiciones sobre el aprovechamiento de la aplicación. Son muchos los que dicen "nuestros
productos son abiertos, de fuente abierta", pero en la realidad solamente dan acceso restringido a ciertas partes del mismo... no son
Open Source y continúan coartando la libertad de evolución de la tecnología y, peor aún, cercenan toda la libertad que el usuario
merece tener sobre el software que adquiere y usa.
Aquellos con una línea de pensamiento tradicional y que nunca han tenido la oportunidad de participar en la comunidad del Fuente
Libre inmediatamente piensan "¡Si es gratis no puede ser bueno!". Para fortuna de ellos y de toda la comunidad, la Internet existe
gracias a software Open Source, que siempre ha sido no solamente libre, sino también gratis:
- Es sabido que el 60% de la Web sirve sus páginas a través de Apache (si no lo estás usando, tienes un grave problema :-).
- El lenguaje de programación más efectivo y eficiente para cualquier tarea de programación general, responsable de una amplísima
mayoría de las "páginas vivas" en la Internet es Perl.
- El servicio de resolución de nombres BIND, que nos permite pasar de los comunes www.opensource.org a una dirección IP.
- El servidor de transporte de correo más importante, robusto y flexible de la Internet, sendmail.
- El servicio de archivos e impresoras SAMBA que permite a cualquier Unix emular los servicios equivalentes de Windows NT (si, esa
máquina que aparece en "Entorno de Red" no es Windows, es Unix :-).
- El sistema operativo que ha crecido más rápido y con más calidad que ningún otro en los últimos años, siendo consistentemente más
rápido, más confiable y más económico que cualquier otro: Linux.
El éxito de estos proyectos de desarrollo, junto a decenas de miles de otros tantos, se debe a la sumatoria de esfuerzos de técnicos
y de usuarios que trabajan en mejorar la tecnología y compartir la información en pro del funcionamiento correcto de las cosas y la
libertad de comunicación. Son proyectos desarrollados para funcionar, no para vender, y dentro de la filosofía de esta comunidad es
varias veces más importante entregar una aplicación bien hecha antes que entregarla en una fecha particular. Para esta comunidad, "las
cosas estarán listas cuando estén listas y nunca antes"; hay una fuerte dosis de orgullo y reto personal involucradas, porque los
participantes lo hace por nombre y apellido, y nunca están escodidos detrás del nombre de una corporación: los éxitos y los fracasos
son de personas, no de empresas.
Existen razones inapelables de orden técnico, económico y práctico que analizadas por un profesional de la informática, un
empresario dedicado a la consultoría o un usuario de aplicaciones, no dejan lugar a dudas: el software de fuente abierta es superior en
todos estos sentidos al software comercial propietario tradicional, y no utilizarlo es poner en peligro la independencia y libertad del
negocio, pero eso es material para otro artículo.
"El software cerrado (sea gratis o no) es estático, porque es controlado por su proveedor en base a sus propios intereses de
negocio; el software abierto (libre y gratis) es dinámico, porque es controlado por la comunidad de usuarios para satisfacer sus
variadas necesidades. Si tu software controla tu negocio... ¿Quieres que la evolución de tu software sea controlada exclusivamente por
tus proveedores?"
NOTA: El autor de este artículo permite su reproducción con que se observen las siguientes cuatro
condiciones:
- Que no se hagan modificaciones
- Que se mantengan su nombre y Copyright
- Que se haga referencia a que apareció originalmente en PC World Venezuela
- Que se muestren públicamente estas cuatro condiciones para cualquiera que quiera copiarlo
Desde el subproyecto native-lang/es de OpenOffice.org,
agradecemos la colaboración y la generosidad del autor.
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